domingo, 15 de noviembre de 2009

LA ESCUELA 12 PIDE MEJORAS PARA SU FUNCIONAMIENTO


La Escuela Secundaria Básica (ESB) Nº 12 de Isidro Casanova nació hace poco más de diez años a la luz de la reforma educativa de Eduardo Duhalde. La práctica demostró que la reforma “Duhalde” fracasó en materia pedagógica y fue nociva estructuralmente. La ESB Nº 12 (ubicada en la planta alta de la Escuela 15) es el mejor testimonio de esto.


Esta escuela alberga en dos turnos a 330 estudiantes y una veintena de docentes que son humillados diariamente con techos que se caen a pedazo, ventanas que no cierran, puertas de chapas reparadas con cartones, ventiladores de techo que corren peligro de desmoronarse y la falta de sillas y mesas para aumentar la matrícula de estudiantes.


Cansados de esperar que los gobiernos provinciales se acuerden de ellos el cuerpo directivo ya envió notas a autoridades provinciales y municipales sin siquiera tener respuesta. El senador Jorge Pirozzolo, el secretario de Medio Ambiente Raúl Magario y el ministro Mario Oporto fueron algunos de los destinatarios de esas cartas.


Precisamente el director de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sebastián Presti, se reunió días pasado en Isidro Casanova con los directivos de la ESB Nº 12 y recibió un escrito en el que le solicitan una fracción del predio lindante con las vías del ferrocarril Belgrano Sur, y las calles Tokio, Lascano y Sarrachaga para que los alumnos practiquen allí Educación Física.


La directora Miriam Lespade y la secretaria Sandra Poce dialogaron con Casanova hoy y relataron los inconvenientes que viven en forma cotidiana como el aporte que hacen los alumnos junto a la cooperadora de la escuela para pagar 850 pesos todos los meses para alquilar un lugar en donde practicar educación física.


También el hacinamiento del personal docente es algo que no podría explicar ningún funcionario provincial. En un aula de 12 metros cuadrados funciona la Preceptoría, la Secretaría, la Dirección y la Sala de Profesores. Para que ello ocurra deben rotar en su uso porque todos juntos no caben en ese “monoambiente”.


Los docentes reconocen que “te terminás acostumbrando” al estado de precariedad. Tanto es así que el número de estudiantes inscriptos en 2009 es menor a la capacidad de las aulas porque faltan sillas. Es más, algunas autoridades educativas le sugirieron a los docentes que “si tenían sillas en sus casas que las lleven a la escuela”. Están de más los calificativos.

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