jueves, 18 de febrero de 2010

ARREGLARON LA CALLE TOKIO



Los vecinos de la calle Tokio fueron postergados permanentemente en cuanto a los avances urbanísticos en ese sector histórico de la ciudad. En el número pasado de Casanova hoy se reflejaba esta situación con los testimonios de cinco vecinos que reclamaban una solución inmediata al problema.
Las fotos publicadas por este periódico graficaban perfectamente cómo las aguas se estancaban sobre Tokio provocando un anegamiento que inclusive impedía la salida de quienes viven en las casas contiguas a las vías del ferrocarril.
Luego de publicada la nota del mes de enero, de inmediato las autoridades de la Delegación Municipal de Isidro Casanova se pusieron a trabajar para resolver parte del problema. Porque la solución definitiva sería la pavimentación de Tokio, pero esa decisión pertenece a las altas esferas del distrito. El propio delegado, Ricardo Fernández, estuvo siguiendo de cerca los trabajos que realizaron las maquinarias de la comuna.
La nivelación de la calle en su tramo más crítico (entre Asunción y Santiago), el zanjeo para el escurrimiento del agua de lluvia, el arreglo de las luces que permite una mejor iluminación de la zona y el desmalezamiento de las tierras linderas a las vías del ferrocarril fueron las tareas llevadas a cabo.
Este medio dialogó con el delegado municipal, Ricardo Fernández, quien reconoció la problemática que viven los vecinos y por eso se puso al frente de la cuadrilla de trabajadores municipales que trabajó en el lugar para solucionar el inconveniente.
La mejora urbanística real de este sector de Casanova está atada a la ejecución de una obra pública del gobierno nacional que contempla la pavimentación de la calle Tokio además remodelaciones en las adyacencias de la estación de trenes del Belgrano Sur. Pero también daría un gran impulso a la zona la concreción de la Casa de la Cultura en la esquina de ruta 3, proyecto demorado inexplicablemente.
Por último, el perjuicio que provocan los colectivos de la empresa Transporte Ideal de San Justo (línea 185) debería resolverse en el corto plazo puesto que los trastornos no son menores. El olor a combustible, el humo de los motores, la obstaculización de la calle y la utilización de terrenos del Estado como playón de estacionamiento, parece un abuso de autoridad por parte de una compañía que tiene recursos como para comprar o alquilar un galpón para tales fines
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